¿Cómo saber si amas o solo necesitas al otro?


Hay algo que cuesta admitir, pero es verdad:

No todo lo que sentimos en una relación es amor.

A veces es necesidad.

Y a veces, aunque incomode más decirlo, es uso.
Puedes pensar en esa persona todo el día, extrañarla, necesitar verla y aun así, no estar amando de verdad.
No te pide que te calles lo que es verdad.
No te pide que aceptes lo que sabes que está mal.
Amar no es usarlo para llenar vacíos.

No es tan fácil distinguirlo, porque todo se puede sentir muy intenso.

Hay relaciones donde, más que elegir al otro, lo necesitas.

Y eso se empieza a notar en cosas pequeñas:

  • Te inquieta si no te responde

  • Te afecta demasiado cómo está

  • Cambias cosas de ti para evitar problemas, vas perdiendo tu esencia.

  • Sientes que sin esa persona algo en ti se cae

En el fondo, no es amor lo que está moviendo todo eso. Es miedo.

Miedo a estar solo, a no ser suficiente, a no ser elegido.

A veces estás con alguien por lo que te da.

Esto cuesta más verlo.

Pero pasa.

A veces no es que ames, ni siquiera que necesites.

Puede ser:

  • Atención

  • Validación

  • Compañía

  • Estabilidad económica

  • Cercanía física

Y aunque no siempre sea consciente, en el fondo pasa algo:

El otro deja de ser alguien importante por quien es y se vuelve alguien que cumple una función en tu vida.

Eso es usar.

Y aunque se sienta bien al inicio, no sostiene una relación real.

Muchas veces también por tanta película, se confunde o tergiversa el significado real de lo que es el amor.

“Si lo amo, tengo que soportar todo”

Pero no.

Eso no es amor.

AMAR es distinto, aunque no siempre sea tan intenso.

Es más estable, es poder decir:

“Quiero estar contigo, pero no dependo de ti para estar bien.”

Eso cambia completamente la relación.

Porque cuando amas:

  • No necesitas controlar

  • No actúas desde el miedo

  • Puedes decir lo que es verdad, aunque incomode

  • Puedes estar bien incluso cuando el otro no está

  • Puedes ser vulnerable y saber que estás seguro

El amor no te pide que te quedes donde te rompes.

El amor verdadero no va en contra de tu dignidad, ni en contra de la del otro.

Amar implica ceder, escuchar, estar, llegar a acuerdos.

Puedes amar y al mismo tiempo:

  • Poner límites

  • Decir “esto no está bien”

  • Alejarte si algo te está haciendo daño

  • Ser tu mismo en todo momento

Amar no es necesitar al otro para estar bien.

Amar es algo más sencillo  y más exigente:

Es querer el bien del otro, sin dejar de respetar lo que tú también vales.

Es elegir construir juntos, crecer juntos, trascender juntos.

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no es arrogante.

No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido.

El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

1 Corintios 13:4–7


No tengas miedo, atrévete a amar de verdad.


-Erika



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